Diario de un aventurero en chinataun taun taun.

Monday, May 29, 2006

La velocidad de Shenzhen

Estoy seguro de que, cuando regrese a Bilbao, la ciudad que me encuentre ya no será la misma que dejé seis meses antes. Puede que el bar Plata de la calle Egaña haya terminado cerrando, privando al visitante de la oportunidad de preguntarse qué es esa sustancia herrumbrosa que recubre los botellines de cerveza, y lo hayan convertido en un garito de kebabs, o puede que los garitos de kebabs se hayan reconvertido en bazares, badulaques y restaurantes chinos. Quién sabe, por poder puede que incluso hayan terminado las obras de la Alhóndiga. “Sí claro” dirá alguno “y lo mismo inauguran una línea de metro Abando-Eskolape o abren un Corte Inglés en la calle San Francisco”. Ahorraros los sarcasmos, lo de la Alhóndiga no era más que una hipérbole, ¿vale?
Lo que vengo a decir es que experimenté algo parecido cuando volví a Shenzhen después de pasar la semana de vacaciones fuera.
El primer cambio que advertí fue que el edificio de oficinas que hay frente a mi casa había sido vaciado de arriba abajo, y habían empezado a cubrir la fachada con andamios de bambú. La gramínea con la que se identifican los chinos por su flexibilidad y resistencia es habitualmente utilizada de este modo, e impresiona ver edificios de decenas de plantas cubiertos con esos armazones leñosos. Una vez terminados parecen bastante sólidos, pero cuando están en fase de construcción hacen pensar en estratosféricos índices de siniestralidad laboral.
Salí de casa y me dirigí a la tienda de DVDs para distraerme de mis divagaciones sobre la inexorabilidad del cambio, pero mi tienda favorita se había transformado en una pastelería.
Hay muchas tiendas de DVDs, pero no en todas se pueden encontrar DVDs de los muy baratos, de esos que el dependiente mantiene ocultos en cajas detrás de mostrador, y cuya calidad es, en no pocas ocasiones, ínfima. Pero qué demonios, por setenta céntimos de euro merece la pena arriesgarse a que la película esté doblada al alemán, los subtítulos pertenezcan a otra peli, la imagen sea oscura, y el sonido sea casi inaudible. En ocho de cada diez ocasiones funcionan a la perfección, sobre todo si no compras las más recientes.
Desesperadamente necesitado de entretenimiento escapista, cogí el metro a Dongmen (“puerta este”), un área comercial donde uno puede encontrar de todo siempre que esté dispuesto a acometer una intrépida y perseverante búsqueda por sus intrincadas galerías. Conocía una tienda bien surtida en el tercer piso de uno de los centros comerciales, discretamente ubicada a la vuelta de un pasillo de locales semivacíos. Casi me dejo caer al suelo de rodillas cuando descubrí que la tienda había desaparecido y que, donde había estanterías y estanterías repletas de películas, documentales, y series de televisión de toda época y condición, ahora no había más que polvo.
Admitida mi derrota, me acerqué a una de las tiendas “convencionales”, donde los DVDs tampoco es que sean prohibitivos (alrededor de los dos euros), pero donde la variedad de la oferta es mucho más limitada. Mientras ojeaba la carátula de un telefilme de gladiadoras en bikini de cota de malla (género cinematográfico muy divulgado en estas latitudes), se me acercó un dependiente a preguntarme si estaba interesado en la adquisición de DVDs de los muy baratos. Asentí con fingida indiferencia. Según el dependiente, la tienda del tercer piso se había trasladado al “otro” tercer piso, y, visto que no tenía la menor idea de lo que me quería decir con eso, encargó a un compañero que me guiara. Seguí al chaval a través de una salida de emergencia y subimos por la angosta escalera de un edificio de viviendas anejo al centro comercial hasta llegar al “otro” tercer piso, donde una amable portera me invitó a pasar a la vivienda que habían acondicionado como tienda. Me hice con siete películas y la primera temporada de Murder One (una teleserie de abogados muy entretenida) por tan sólo diez euros y volví a casa tan rápido que tuve que derrapar para no estrellarme contra la puerta.
Así es esta ciudad. Si ves algo que te gusta cómpralo o hazte a la idea de que mañana no estará allí. Supongo que es en parte a esto a lo que la gente se refiere al hablar de la velocidad de Shenzhen, concepto también aplicable a las relaciones personales.
La gente aparece y desaparece de un día para otro. Algunos se marchan y con otros simplemente se pierde el contacto. Todo el mundo, excepto algún despistado como yo y algún mendigo, tiene tarjetas de visita para que te acuerdes de ellos, lo cual es poco menos que inútil cuando en menos de un mes ya tienes un cajón repleto de ellas, y en particular si caen en manos de un individuo con mi memoria fotográfica para las caras y los nombres. Por otro lado, no importa que la gente te diga que está aquí para quedarse, porque a la semana siguiente te dicen que se van a trabajar a otra parte. En el próximo mes, cuatro de mis mejores amigos se esfumarán de esta manera y quién sabe si les volveré a ver el pelo. A nadie le gustan las despedidas y no se si es posible o deseable acostumbrarse a ellas, pero en Bilbao tampoco estaba a salvo del cambio. Estar aquí sólo me hace algo más consciente de ello. Además, mutatis mutandis, siempre consigo encontrar nuevas tiendas de DVDs.

8 Comments:

Anonymous Oshaba said...

Eso del bambú, lo ve el Ru y les chapa la ciudad entera a toda velocidad. No hay peligro que Bilbao cambie a la misma marcha. La Alhondiga sigue donde estaba y como estaba, y lo de "ay, Bilbao, como has cambiao" lo pagó algún partido político a Los Cinco Bilbainos en campaña electoral. Por supuesto es mentira. Bilbao es así desde su fundación.

Un abrazo

2:46 PM

 
Anonymous arka said...

marto, pensaba ke desde los andamios de lisboa lo habia visto todo pero otra vez mas has hecho ke habra los ojos. Mandame por favor alguna foto de como coño atan la estructura. besarkada handi bat.

7:49 PM

 
Anonymous Patrón Colérico said...

Creeme si te digo q los andamios de bambu son casi tan resistentes como los metalicos de aqui, son infinitamente mas baratos, igual de seguros (estadisticamente) y al acabar la obra, tienes pienso para el Panda.

Y la obra de la Alhondiga va adelante... Hace un mes vi los planos de todo lo q quieren meter entre esas cuatro paredes y flipas. ¿Conoces el tópico de Sci-Fi q habla de habitaciones mas grandes por dentro q por fuera...? Pues eso. Desde q te fuiste ya se han finalizado dos plantas (aunq el parking presenta unas filtraciones tipo niagara de lo mas sospechosas).

12:01 AM

 
Anonymous Anonymous said...

No se si Bilbao cambia mucho o poco, pero que yo sepa hasta hace unos días no se habían pasado por aquí los de Bollywood a rodar un trozo largo de peli en Abandoibarra, también andan unos africanos repartiendo octavillas con propaganda de un medium llamado Baba, y también hay muchos restaurantes txinos y asiáticos de diferentes gustos tenedores. Martín, espero que aprender algo de Txino te sirva para navegar también por estos andurriales.

1:32 AM

 
Anonymous Oshaba said...

Arka, aumentando mucho la afoto de Martín, parece que atan el bambú con una especie de alambres como los que traen las bolsas de pan Bimbo, pero mas grandes. O igual son abrazaderas de plástico. Yo también estoy intrigado. Martín, mándanos una foto del detalle.

3:18 PM

 
Anonymous Anonymous said...

no more traffic lights?

3:57 PM

 
Anonymous Anonymous said...

Martin aguanta lo estas haciendo muy bien,al fin podras animar a ESPAÑA y ponerte la camiseta.Si gana el mundial me baño en la plaza moyua con 2 cojones aiva la ostia,q para eso soy de bilbao.

5:47 PM

 
Anonymous ADICTA said...

mono izugarria daukat, idatzi gehiago porfa.MOSU BAT

7:41 PM

 

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