Diario de un aventurero en chinataun taun taun.

Monday, February 27, 2006

Hong Kong Phoeey II

En efecto, la zona estaba mas transitada, aunque lo mas preciso hubiera sido decir que estaba abarrota (con tilde en la ultima "a"). Despues de que me clavaran 20 dolares hongkoneses por el zumo (poco mas de dos euros, lo cual no quita que sea una fortuna si tenemos en cuenta que por 25 me habia comido antes un enorme cuenco de ramen -una especialidad japonesa de la que os tengo que hablar otro dia- con cocacola incluida), sali del cibergarito de disenho para darme una vuelta por Hennessy Road, una monumental avenida con aceras casi tan estrechas como las de la calle Arranegi, por las que se movia una multitud comparable a la que te puedes encontrar la noche de un sabado de Aste Nagusia en el puente del Arenal. La mayoria eran chinos, pero tambien habia mucho indio y bastante americano del brazo de espectaculares bellezas asiaticas (gorgeous asian women). Los edificios tenian del orden de veinte a treinta pisos, pero no guardaban mucha relacion con los rascacielos acristalados de los que os hable ayer. Estos eran mas viejos, sucios y decrepitos, pero tenian mucho mas encanto. El trafico era denso y por enmedio de la calle circulaban unos antiquisimos tranvias de dos pisos. Habia centros comerciales y hoteles de todo tipo, pero la mayoria de los comercios eran 7-elevens y tiendas de ropa. No hice muchas compras, pero me quede con la situacion de una tienda de DVDs y una libreria de importacion. Con los comics tuve menos suerte: encontre un pequenho portal con carteles de peliculas y comics manga y me meti para ver que tenian, pero tras subir dos tramos de escaleras estrechas, empinadas, e intermitentemente iluminadas por fluorescentes en pesimas condiciones me encontre con una puerta cerrada a la que preferi no llamar.
Mi idea al hacer mi primera visita a HK solo y sin nada planeado era parecida a la del que prefiere no saber nada de una pelicula antes de ir a verla con tal de dejarse sorprender. Sorpresa hubo, pero supongo que me decepciono que la impresion no fuera tan grande como cuando llegue a China hace dos semanas. La siguiente vez tendre cuidado de ir con un itinerario bien definido, porque de otra forma es una locura.
Tras una hora de tren hasta la frontera, y media hora esperando detras de una pareja de italianos y sus tres criaturas a que el funcionario les dejara pasar a territorio chino (se que los ninhos siempre dan problemas, pero quien iba a pensar que la cola mas corta se eternizaria de esa manera) llegue a Shenzhen, cogi el metro y me fui a cenar al Kung Fu, un restaurante perteneciente a una franquicia china que no tiene nada resenhable aparte de que los camareros visten un chandal amarillo con rayas negras como el de Bruce Lee en "Operacion Dragon". Con el estomago lleno y la satisfaccion de haber cumplido mi mision me encamine hacia casa donde habria de dormir proffundamente durante diez horas a pesar de mi inquietante encuentro con un lata china en un oscuro pasillo del sexto piso.

3 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Qué horror, una lata.

Supongo que se asustó al verte, porque ya eres medio gato (por tu dieta).

¿Podrás sobrevivir sin comics? A lo mejor podemos hacerte llegar algunos a través de Cruz Roja, Cáritas o la Embajada.

Besos de los tres.

12:54 AM

 
Anonymous Anonymous said...

arka, eres un optimista.

12:57 AM

 
Anonymous Anonymous said...

era lata de las que andan por estantelia

4:52 PM

 

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